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Elogio de la técnica (a modo de presentación).
Ricardo Sánchez*


Mark Gangloff, César Cielo, Fred Bousquet y Corney Swanepoel realizando trabajo técnico durante un entrenamiento en la Universidad de Auburn. Imagen: floswimming.

La actividad natatoria puede ser entendida de muy diversas maneras. Para algunas personas puede suponer una actividad competitiva, para otras puede ser una manera de mantener la forma física en las diferentes etapas de la vida y hay quienes la entienden como una actividad recreativa. Pero sea cual sea su interés en la natación, hay algo que contribuirá a mejorar su experiencia: la calidad técnica.

Si hay algo en que coinciden los más grandes estudiosos de la natación, es en que la única manera de mejorar la velocidad es a través de la mejora de la técnica. No cabe ninguna duda de que si usted nada con el objetivo de mantener la forma física, una buena técnica es fundamental para conseguir ese objetivo sin caer en las temidas lesiones. Y si usted nada por el placer de nadar, una buena técnica de natación hará que su experiencia sea más agradable.

Y si el trabajo técnico ofrece tan buenos resultados, ¿cómo puede ser que se le preste tan poca atención?

La respuesta es compleja, pero casi siempre acabamos topando con una cierta precipitación, una cierta impaciencia que impide captar todo el potencial de ese tipo de trabajo. En muchas ocasiones el ejercicio técnico se entiende como una estación de paso, algo que una vez aprendido y realizado queda superado para poder dedicar todo el esfuerzo y la atención al paso superior; o algo que, en el mejor de los casos, se repite de una manera casi automática cuando lo solicita el entrenador. Y, sin embargo, basta con observar el entrenamiento de un gran nadador para verle realizar con mimo y paciencia el archisabido ejercicio técnico.

¿Por qué tendría que dedicar tanta atención a un ejercicio tan básico un nadador tan solvente? Creo que podemos aventurar una respuesta: porque siempre aprende algo nuevo, porque puede reconocer sus deficiencias, porque afina y mejora su trabajo, porque le ayuda a concentrarse, a descubrirse y a divertirse; en definitiva, porque cada práctica le permite ser mejor nadador. Y lo hace contra nadie, a favor de sí mismo.

Algo sí es seguro, si usted dedica parte de su entrenamiento a explorar sus sensaciones y habilidades a través de una realización cuidadosa y atenta de los ejercicios técnicos, sus sesiones serán más amenas, su técnica mejorará progresivamente, su nado será más confortable y sus tiempos irán disminuyendo. Y es que un buen ejercicio técnico es el mejor soporte para su progresión. Siempre, sea cual sea su nivel, le llevará un poco más lejos en ese complejo mundo de sensaciones e interacciones que es la natación, por supuesto, progresiva.

* Entrenador superior de natación por la Real Federación Española de Natación (RFEN). Profesor de natación por la RFEN. Instructor de Aquatic Fitness por la Universidad de Nevada y la RFEN. Nadador máster. volver

el placer de nadar

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