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Diálogo con Ignacio Elizalde*

Ignacio Elizalde. Foto Ricardo Sánchez

Ricardo Sánchez: ¿Recuerdas cómo y cuándo te iniciaste en la natación?

Ignacio Elizalde: A los seis o siete años mis padres me apuntaron a un cursillo de natación en los jesuitas de Sarrià. Mi abuelo materno nadaba a diario en el Club Natació Barcelona y mi madre también acudía asiduamente a una piscina. Todos mis hermanos y yo seguimos cursillos en la piscina de La Salle Bonanova desde su inauguración en 1972...

RS: En la actualidad, además de la natación, practicas otros deportes. ¿Qué buscas en cada uno de ellos?

IE: Me aficioné hace veinte años a la bicicleta de montaña (BTT), en su vertiente lúdica, no competitiva. Es una excelente forma de estar en contacto con la naturaleza, y de conocer lugares fantásticos. Tengo la gran suerte de que mi mujer es una gran deportista, y hemos hecho juntos la Transpirenaica, el Camino de Santiago Francés, el Camí de Llevant, la Vía de la Plata, y varias rutas de Pedales del Mundo (Pedals de Foc, Pedals d'Occitània, etc). La gran lección de la BTT es aprender a superar las dificultades, tanto físicas como mecánicas, de orientación o climatológicas. Valores como la amistad y el compañerismo adquieren gran relevancia cuando surgen adversidades, y sobre una bici se adquiere conciencia de la fragilidad humana frente a los elementos naturales. Anteriormente, había practicado deportes de raqueta, pero las continuas lesiones, principalmente tendinitis, me hicieron replantearme mis aficiones deportivas.

RS: ¿Cómo distribuyes tu tiempo de entrenamiento entre la natación y la BTT?

IE: Habitualmente, nado sobre 3 o 4 veces por semana, y salgo los domingos en BTT. Las sesiones de natación duran entre 60 y 90 minutos, y la ruta en BTT unas 3 horas. En el mes de julio, añado un par de salidas en BTT por Collserola a primera hora de la mañana, por lo que los domingos anulo la excursión, para poder descansar.

RS: Hace casi un año de tu incorporación a los grupos de entrenamiento de Natación Progresiva, ¿qué ha supuesto para ti este tipo de trabajo?

IE: Desde el primer momento, pude apreciar que el tópico de considerar la natación como un deporte aburrido era totalmente infundado. La sensación de volver a "aprender a nadar", desmontando muchos hábitos adquiridos anteriormente, fue realmente impactante, a la vez que ha supuesto un estímulo muy importante. Asimismo, la utilización de diversos adminículos ha proporcionado una gran ayuda para mejorar la técnica: el snorkel, las aletas cortas, las palas de diferentes medidas, el cinturón de resistencia, el cronómetro de dedo, el Tempo Trainer, etc. Otro detalle que me llamó la atención fue el seguimiento personalizado que se realiza de cada nadador, adaptando los diferentes ritmos de trabajo a la capacidad de cada uno. Resumiendo: para mí, la incorporación al grupo de entrenamiento ha significado descubrir un nuevo mundo de sensaciones y matices en la natación.

RS: Es muy interesante la relación que haces, y que comparto plenamente, entre la superación de ese lugar común que insiste en el aburrimiento de la natación y el trabajo técnico que hace de este deporte una actividad de gran riqueza sensorial y cognitiva. La utilización de diversos adminículos que, debo decirlo, no siempre los utilizamos para lo que fueron concebidos. Por ejemplo, elementos que fueron ideados para mejorar la fuerza o la potencia son utilizados como herramientas de sensibilización. Ahora bien, hay que tener un gran cuidado en el uso de esos adminículos, ¿has tenido la sensación de estar desarrollando algún tipo de dependencia hacia alguno de ellos?

IE: Quizás, en una primera fase del curso, utilizaba el pull buoy con relativa frecuencia para evitar que se me hundieran las piernas. Poco a poco, su uso ha ido disminuyendo y actualmente ¡no lo echo de menos! Pero efectivamente, resulta muy confortable y, en mi caso, me podría crear una cierta "adicción".

RS: Sí, a eso me refería, a la necesidad de hacer un uso muy cuidadoso de los diferentes adminículos, y hacerlo siempre en función de las características y necesidades de cada nadador. No podemos perder de vista que el objetivo es nadar sin adminículos. Volviendo a las sesiones de entrenamiento, me gustaría saber qué ha significado para ti el entrenamiento en grupo.

IE: Es indudable que compartir las sesiones de entrenamiento tiene un efecto estimulante sobre la actividad, en varias facetas. Por una parte, el hecho de que suene el despertador a las 6 de la mañana para irse a la piscina siempre es duro, pero sabiendo que te vas a encontrar con amigos que están en la misma situación, hace que sea más llevadero. Ya dentro de la piscina, es muy gratificante ver como todos vamos progresando en mayor o menor medida. Y me gustaría hacer una mención especial al hecho, muy positivo, de que entrenar en grupo supone que haya seis personas nadando en la misma calle. Existe una tendencia social a pensar que "la calle es mía" y, normalmente, se acepta que entre una segunda persona, pero cuando ya hay dos nadadores, si llega un tercero, en ocasiones, la respuesta no es muy agradable. El entrenamiento en grupo demuestra que es perfectamente posible compartir un carril entre varios nadadores.

RS: Y no solo es posible, sino que muchas veces es deseable. El entrenamiento destinado a preparar pruebas en aguas abiertas requiere un trabajo muy próximo a los compañeros para hacer drafting (nadar a rebufo del compañero) e incluso entrenar el contacto que con toda seguridad se producirá en ese tipo de pruebas. Me consta que eres un asiduo practicante de la natación en aguas abiertas, ¿qué cambios has notado en tu nado en el mar tras los entrenamientos centrados en la técnica?

IE: Efectivamente, hace ya unos cuantos años que aprovecho la temporada estival para nadar en el mar, concretamente en la localidad de Altafulla, y el cambio que he experimentado este año, tras los entrenamientos, es muy significativo. En primer lugar, noto que me deslizo mucho más, con menos esfuerzo, y con un ritmo de brazada relativamente lento. Y sobre todo, las sensaciones en el agua son mucho más agradables: floto más, me canso menos y controlo el ritmo al que quiero nadar, lo cual nunca me había sucedido anteriormente. Como deberes pendientes para este verano me falta nadar distancias largas a un ritmo más rápido, asistiéndome mediante el Tempo Trainer.

RS: Como bien dices, es muy importante tener la capacidad de cambiar a voluntad el ritmo de nado, y hacerlo tanto para aumentarlo como para disminuirlo. Cada ritmo supone un desafío para el nadador. Una técnica deficiente puede hacernos tan difícil aumentar como disminuir el ritmo. De hecho, podemos afirmar que son las deficiencias técnicas las que mantienen a un nadador atrapado en un ritmo fijo; o, lo que es lo mismo, en una experiencia natatoria unidimensional. Y, hablando de otras dimensiones, me gustaría saber cómo estás experimentando la combinación de entrenamientos en BTT y en natación. ¿Detectas algún tipo de efecto cruzado?

IE: Tengo la sensación de que los entrenamientos de natación que he seguido durante este curso me han aportado una mejoría sensible en mi fondo físico. Al practicar BTT en condiciones duras (temperaturas altas, cuestas prolongadas, etc.), no he tenido la sensación de agotamiento ni de bajón físico, y he podido mantener un buen ritmo de pedaleo. En cambio, por el hecho de practicar BTT, mi natación no ha mejorado lo más mínimo… Supongo que es normal, aunque no deja de ser curioso que esta beneficie a otros deportes, pero que la práctica de otras actividades deportivas no revierta en una mejora de la natación.

RS: Existe un debate abierto sobre los efectos del entrenamiento cruzado. Willmore y Costill consideran que aún "se dispone de pocos datos de investigación sobre el entrenamiento para múltiples deportes" (2007), por su parte Milet et al. (2002) encontraron que los "Cross-transfer training effects were identified between cycling and running [...], but not with swimming performances. [...] Swimming appears to be a highly specific activity, which does not gain nor provide benefits from/to other activities (i. e. cycling and running)". Sin embargo, mi experiencia personal y la de otros nadadores coinciden con tu apreciación. Es muy probable que tenga relación con el nivel de entrenamiento de cada individuo en los diferentes deportes y de la planificación que siga en sus entrenamientos. Sin duda, un tema muy interesante que seguiremos pensando. ¿Cómo te planteas la planificación de tus entrenamientos para la próxima temporada?

IE: Mi idea es mantener el ritmo actual, en el cual me siento muy cómodo. Aparte de la clase semanal de natación en grupo, me gustaría nadar 2 o 3 días más por semana, en sesiones de 1 hora, con un tiempo previo de 10 minutos a base de ejercicios con gomas y los correspondientes estiramientos al finalizar la natación. ¡Mi disponibilidad horaria no da más de sí! Asimismo, en mi planning semanal mantendré la ruta en BTT, para disfrutar del contacto con la naturaleza. Dado que mi trabajo es de despacho y me paso muchas horas al día sentado, la natación y la práctica de BTT constituyen una excelente válvula de escape. Asimismo, intento caminar por la ciudad 45 minutos cada día (excepto en verano) y utilizar lo mínimo los ascensores. ¡Todo suma!

RS: Recientemente, tu mujer, Mercè, y tú habéis realizado la ruta Pedals del Pedraforca. ¿Cómo valoras la experiencia en relación con otras rutas realizadas?

IE: La ruta consiste en dos etapas de 45 y 58 km, con un desnivel acumulado positivo de 1.600 y 1800 m respectivamente, por la vertiente sur de la Sierra del Cadí. Si a estos datos le añadimos la dificultad del terreno, con pistas pedregosas, unas temperaturas alrededor de los 35º C, y unas 8 horas diarias encima de la bicicleta, ya se intuye la dureza de la actividad. Sin embargo, lo hemos soportado con entereza, e incluso hemos detectado que tenemos una mayor capacidad de sufrimiento, tanto a nivel físico como mental, aunque en este tipo de rutas siempre hay algún momento de debilidad en el que surge la pregunta: "¿Qué estoy haciendo aquí, subiendo una cuesta interminable, con un calor asfixiante?". Muy posiblemente, el fondo adquirido con la natación nos ha permitido llegar en buena forma, con lo cual se ha hecho más llevadero y hemos disfrutado de paisajes fantásticos... Otros aspectos fundamentales que no se deben descuidar para evitar la temida pájara son la hidratación y la alimentación, antes, durante y después de cada etapa.

RS: ¿Cuál es la estrategia de hidratación y nutrición que usáis para encarar desafíos de este calibre?

IE: Yo diría que es una estrategia basada en el sentido común, de forma que sin necesidad de utilizar productos energéticos muy específicos nos permite realizar estas rutas sin sufrir un excesivo desgaste. Evidentemente, nos tomamos esta actividad como una excursión, sin ningún componente competitivo, lo cual explica que no precisemos un mayor aporte. El plan es muy sencillo:

Mediante esta pauta, hemos logrado no sufrir pájaras ni hemos tenido sensación de deshidratación, a pesar de las altas temperaturas del mes de julio.

RS: Desde luego, este tema es más complejo de lo que aparenta; más allá de los efectos inmediatos, se han detectado efectos bastante severos a largo plazo debidos a una nutrición o hidratación insuficiente o inapropiada. De hecho, este es un tema al que dedicaré más atención en la página web, pues ya tengo algunas colaboraciones solicitadas. Por ejemplo, no deja de sorprenderme la dificultad que parecen tener muchos nadadores para percibir la necesidad de hidratarse durante los entrenamientos. Volviendo al agua, ¿cuáles son tus objetivos respecto a la natación para la temporada 2013-14?

IE: Mi primer objetivo de la temporada es no lesionarme. Para ello, atribuyo un papel fundamental a los ejercicios de calentamiento con gomas que hemos practicado durante este curso. En cuanto a la natación en sí, doy más importancia a conseguir buenas sensaciones en el agua que a marcarme un objetivo cuantificable para lograr un determinado tiempo o nadar una distancia concreta. El componente lúdico de la natación para mí es muy importante, y sería interesante realizar alguna travesía en grupo, para disfrutar de la experiencia.

* Nace en Barcelona en 1964, es licenciado en Ciencias Empresariales y MBA por ESADE. Es gerente del Centro de Oftalmología Barraquer.volver

Bibliografía:

Willmore, J. H. y Costill, D. L., Fisiología del esfuerzo y del deporte, Editorial Paidotribo, 2007, 6º edición revisada y aumentada.

Millet, G. P.; Candau, R. B.; Barbier, B.; Busso, T.; Rouillon, J. D.; Chatard, J. C. Modelling the Transfers of Training Effects on Performance in Elite Triathletes, International Journal of Sports Medicine, 2002.

el placer de nadar

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